hola, querés lluvia?

hola, querés lluvia?

cuando me acuesto en la cama

me como de a pedacitos

me mastico

y aún así

no encuentro ningún sabor

recorro con la mirada

todas esas cajas

donde antes acumulaba

lugares

donde hubiera deseado haber estado

pero no hay ningún hechizo

nada que me pueda anular

por eso

si querés lluvia

si te encantan las cajas húmedas

y las sonrisas inoportunas

que castigan la soledad

de los recuerdos

si te gusta

la cabeza abajo

las piernas arriba

si cuando no llueve

querés que llueva

te muestro todos esos pedacitos

todas esas rebalsadas cajitas

te dejo mirar de a poquito

y te dejo sentir la lluvia

que cae

te inunda

te deprime

como tanto te gusta.

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¿para qué sirve la poesía?

el momento de la ducha

es siempre tan melodioso

es donde grabo mi propia película

y todos los roles

los ocupo yo

antes, cuando era más chica,

elegía un tema del día

y me ahogaba en mi propia terapia

llorando las lágrimas del agua

hoy pensé en la poesía

¿para qué sirve la poesía?

que no es tan saludable

y no puede cambiar el mundo

¿para qué vivir en el desahogo del ahogamiento

de la poesía?

que solo sirve para hacer catarsis

saltando los bordes de precipicios

sin ninguna certeza

para sacarse espinitas muy chiquitas

de las que siempre queda alguna herida

¿para qué sirve la poesía?

es de efecto calmante

no dura más que un rato

y siempre hay que volver a caer en ella

es transporte hacia otra ida

un pasaje de vida

momentáneo

y siempre hay que volver a caer en ella

es la analista de lxs pobres

de lxs fríxs

de lxs malintencionadxs

de lxs que buscan identificarse

con algún personaje

en la mente

tan flexible

¿para qué sirve la poesía

si no va a cambiar el mundo?

nuevamente cayendo en ella.

 

 

volver de golpe

volver de golpe

y encontrarse de a poquito

entre esas conocidas que se mudaron

entre viajes vacacionando

entre gente y su familia

amigxs

y mirarme

correr al espejo

¿quién soy?

¿y por qué acá?

con tantxs alrededor

cuando soy una sola

dando vueltas

entre camas de terapia

esperando milagros

deseando una salvación

que no puede ser otra

yo

sentir ese principio

de nervios

de incomodidad

¿por qué acá?

y dejarlo pasar

dar vueltas

alrededor

mío

todo de golpe

no habré cumplido

pero algo habré aprendido

no vale la pena

que me importe algo.

me dejé

no sé cómo fue

en qué momento

me dejé

me dejé estar

y fue como

dejé de eliminar mensajes de la bandeja de entrada

me empecé a obsesionar con cualquier persona

(para no pensar en mí)

(qué sola estoy)

dejé de acomodar la ropa de salir

y la tiré en la cama

e intenté dormir arriba

para después despertarme

abollar

y al piso (tan frío en invierno)

dejé de mirar televisión

dejé de creerme la mejor

dejé de actuar

porque con mi vida ya era mucho

y si lo hacía

mis secretos se infiltraban ahí

en esa tragicomedia de la decepción

de la depresión

dejé de convocar energías

de creer que todo iba a estar bien

me dejé estar

ni siquiera tuve que correr

a la corriente de la vida

a nadie le di la mano

por eso

me dejé

caer.

qué cuestión la de empezar a cuestionarse

qué cuestión

la de empezar a cuestionarse

la de empezar a vivirse en mentes ajenas

expropiarse

(¿acaso alguna vez me fui apropiada?)

y pensar que alguna canción

bien escrita

va a trasplantar esta maldita conciencia

que está más viva que nunca

(y quisiera matar, quisiera matar)

y pensar que leer

poemas

de mis autores favoritos

me va a hacer escribir mejor

y pensar que la inspiración

tal vez fue un error

una mala caligrafía

como tantos apellidos

que hoy reniegan

de su verdadera ciudadanía

y pensar que hablar con mi amigo

el imaginario

mi guía

mi facilitador

me va a hacer olvidar

que en este mundo

soy lo peor

(tan poco poético todo)

don’t hate on me

y pensar que no voy a escribir

alguna ridiculez comercial

“poesía para todos los meses de la vida”

si no creo en el tiempo

¿me quiero engañar?

¿a quién quiero engañar?

ya no me importa

(sigo siendo tan mentirosa)

soy tan solo un envase

repleto

que no se sabe ordenar.

 

extraño el dolor

no estoy confundida

no quiero estar confundida

pero debo admitir

(lo siento, siento)

que extraño

ese dolor

esa lluvia torrencial

que pega tan fuerte

y no gusta demasiado

porque lastima

(y gusta demasiado)

y pienso en mí

con vos

con vos

con vos

o con ustedes

ahora que estoy más conmigo

me siento vacía

tan completa

que no tengo dolor

un misterio sin resolver

el masoquismo de

las obsesiones nuevas

sé que poco a poco

me voy a empezar a devorar

aferrarme a recuerdos

y por fin

dejarme morir

sola

cuando sola no puedo.

lo que pasa cuando me acuerdo de mí

el día transcurre

con normalidad

con promesas de la noche anterior

de no vivir lo mismo

de no ser igual

y después me olvido

me dejo ir

porque siempre digo

“es mejor no forzar”

y paso el tiempo

en otras actividades

hasta que me acuerdo

me acuerdo de mí

de lo que fui

de lo que soy

de lo que quiero ser

toda esa fluidez que acaricié

se esfumó

el río

ya no es mar

los abrazos ya no son sinceros

abarcan lo irreal

me acordé de mí

la perdición

y el precio que me puse

sin que nadie me lo pida

el lugar donde estoy segura

que solo existo

yo.